0

Es algo, no es alguien

Posted by Sofi Mohr in
La verdad que no sé para dónde patear. Para adelante siento que ya no tiene sentido, y para atrás me da mucho miedo. ¿Honestamente? Te odio. No soporto un segundo más de las infamias que rondan mi cerebro, ni el nudo que me ahoga en la garganta. Detesto esa acidez que me sube desde el estómago quemándome el alma. Odio que se me entumezcan las piernas, los brazos, que me palpite la sien. Eso se llama ira, y la odio. Me da ira tener ira... Me molesta sentir molestia. ¿Es que todo en la vida tiene que ser tan difícil? ¿Necesariamente todos los sentimientos necesitan contrariarse de una forma tan descarada? 

Además, ¿qué es decidir? La acción de decidir, ¿debe ser en sí tan rebuscada? Se supone que debería ser una herramienta, una comodidad, la capacidad de discernir debería facilitarnos la vida, pero nos la complica aún más, y no es el hecho de decidir si no las decisiones las que nos cambian la vida. Todo tipo de decisiones. Todo lo que hacemos, decimos, pensamos, opinamos y hasta a veces sentimos, son decisiones. Porque un sentimiento no se controla, pero los factores que lo causan sí. Si veo algo que me molesta, en lugar de seguir mirándolo y acrecentando en mí la ira, debería mirar para otro lado, pero cuando ese algo me llama tanto la atención, y es tan importante para mí, me niego a voltear la vista, aún cuando eso signifique herirme cada vez más.

Entonces, si las decisiones lo son todo, o casi todo en una persona... La persona que no sabe decidir... ¿sabe amar? Aquel que no puede elegir... ¿sabe cuidar? ¿Cómo puede esa persona hacer lo correcto, si no sabe qué es correcto? Pero ¿cómo puede equivocarse si tampoco sabe qué está mal? Y si no se equivoca... ¿cómo aprende que eso estaba mal? Y si no aprende que algo estaba mal... Entonces nunca sabrá que lo otro estaba bien. Y así es un círculo vicioso del que nunca podrá salir, porque nunca sabrá elegir, y estará siempre todo rendido al azar. Del azar no se vive... o por lo menos no se vive mejor que cuando tomas las decisiones correctas. 

Si uno ama, es porque uno elige. Uno no elige amar, uno elige a quién, a qué. Uno elige porque elige los factores que aquello determinan. Uno elige sus pasos, y de allí las consecuencias. Una de esas consecuencias puede ser amar... Aunque nazca de adentro, un suceso de elementos elegidos pueden desencadenar ese sentimiento. Para odiar uno debe elegir odiar. Debe elegir prestar importancia a aquello que le disgusta, para así odiarlo. Nosotros podríamos odiar muchas cosas, miles de cosas que se nos cruzan por delante, pero decidimos que no son lo suficientemente molestas o relevantes para ganarse nuestro odio, pero otras sí. Eso es una elección.

Amo el amor. Amo sentirme amada, y amo amar. Porque así lo elijo, porque elijo a quién, cómo y cuándo amar. Pero no porque controle mis sentimientos, si no porque decido mis acciones... Yo decido no molestar, no dañar, no herir, no perturbar a quien amo... Para así evitar que deje de amarme. Yo aconsejo, yo comunico a quien me ama las cosas que me gustan, las que no, yo expreso mis deseos y mis enojos, para aconsejar y guiar a quien me ama a que tome eso en cuenta, para que no deje de amarme. 
Pero cuando la decisión ya no cabe en tus manos, no hay mucho más que hacer.


|

0 Comments

Publicar un comentario en la entrada

Copyright © 2011 Srtamohr All rights reserved.